jueves, 1 de enero de 2015

NIÑOS DE HOGARES DISFUNCIONALES


La familia es la primera y más importante estructura de autoridad que experimentamos todos nosotros. Por tanto, nuestro carácter, nuestro concepto de autoridad, y nuestra actitud hacia ella, son básicamente formados en la familia. Pero también las heridas más profundas de nuestra vida, generalmente son las que provienen de nuestra niñez y de nuestra familia. Una familia que funciona mal, ejerce una presión constante que deforma emocionalmente de por vida a aquellos que se crían en ella. Además, la familia es la célula básica de la sociedad. Por tanto, los problemas y las disfunciones de la sociedad se reflejan en la familia, y las disfunciones de las familias se proyectan en la sociedad.
 Un número "suficiente" de familias disfuncionales hace que la sociedad entera se vuelva disfuncional. Lo malvado de esta influencia es que pasa desapercibida. 
El niño que crece en una familia disfuncional, por lo general no se da cuenta de que su familia no es normal.

Es Dios quien ha inventado la familia, entonces tenemos que recurrir a él para saber cómo funciona una familia sana. 

En forma muy resumida, podemos encontrar los siguientes principios:
 El papel del esposo consiste en amar a su esposa y entregarse por ella.  Efesios 5:25, donde Pablo compara el amor de un esposo con el amor de Cristo por su iglesia.
 ¡Esto significa la máxima entrega de la cual un ser humano es capaz! El papel de la esposa consiste en respetar y apoyar a su esposo. 
"No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él." (Gén.2:18) - 
"Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. ... y la mujer respete a su marido." (Ef. 5:22 y 33) - Cuando el esposo demuestra a su esposa amor y entrega "como Cristo", la sujeción y el respeto de la esposa es una respuesta lógica. 
El papel de los padres consiste en proveer para la familia y educar a los hijos: "Pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos." (2 Cor.12:14) - "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor." (Ef.6:4) "Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten." (Col.3:21) Esto implica que los padres demuestren respeto por sus hijos. Dios no nos autoriza para administrar castigos arbitrarios o humillantes, ni para insultar o ridiculizar a los niños. 
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes." (Deut. 6:4-7) Los padres son responsables de instruir a sus hijos constantemente en la Palabra de Dios. 

El papel de los hijos consiste en honrar a sus padres, y, mientras son niños, obedecerles: "Niños, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa..." (Ef.6:1-2) Aunque la versión Reina-Valera traduce "Hijos, obedeced ..."; el texto original dice "Niños". Hay una diferencia sutil entre "obedecer" y "honrar"; lo primero se aplica solamente a los niños, mientras lo segundo se aplica a los hijos durante toda su vida. 
A través de toda esta enseñanza observamos un equilibrio entre derechos y deberes. Cada miembro de la familia tiene sus derechos y también sus deberes. Es obvio que los principios bíblicos acerca de la familia exigen mucho da cada miembro. De hecho, humanamente es imposible cumplirlos a cabalidad.

Necesitamos la ayuda de Dios para edificar una familia. El es la fuente del amor y de la autoridad en la familia, y necesitamos aprender a beber constantemente de esta fuente. Cuando un solo miembro de la familia empieza a salir del propósito sano de Dios, todos los demás miembros tienen que hacer ajustes para compensar lo que falta. Como resultado, toda la familia se vuelve disfuncional.
 Por ejemplo, si el padre es alcohólico, deja de asumir su papel correspondiente como padre y esposo, como proveedor y educador. Entonces, los otros miembros de la familia se ven obligados a contribuir más de lo que deben. Cada miembro de la familia se siente obligado a asumir un papel que no le corresponde y que por tanto no puede cumplirlo a cabalidad. En un tal hogar, muy pronto se hacen sentir la falta de amor y ánimo. Todos sienten que están viviendo en un desastre, todos se sienten culpables dentro de ellos, pero nadie quiere admitirlo. Entonces se echan la culpa unos a otros: el padre a la madre, la madre a los hijos, y los hijos entre ellos. Además, todos conspiran para esconder hacia afuera el problema del padre alcohólico, y parecer una familia sana. Lo mismo sucede en familias con otra clase de problemas: familias donde se comete maltrato o incesto, familias donde los padres viven separados, familias de delincuentes, etc.

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