domingo, 8 de enero de 2017

El Señor es mi pastor; nada me falta. 
En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, 
me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre.

Aunque pase por el más oscuro de los valles, 
no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo;
 tu vara y tu bastón me inspiran confianza. 
 Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; 
has vertido perfume en mi cabeza,
 y has llenado mi copa a rebosar. 

 Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré





 

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